Entre Orillas

Hay algo en esos meses en los que no hace ni calor ni frío.

Entre Orillas

Salió con una chaqueta por si acaso. Por la noche aún refrescaba, pero durante el día el sol aparecía lo justo como para quedarse.

No pensó demasiado en qué ponerse. Lo de siempre. Sabía que iba a funcionar.

El día se fue alargando sin avisar. Empezó en casa, siguió fuera, y terminó sin que tuviera claro en qué momento había cambiado todo.
Se dio cuenta de que ya no hacía falta elegir. Ni dentro ni fuera. Todo estaba pasando ahí, entre medias.